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viernes, 18 de junio de 2021

Cultura, incultura y sociedad (producción de coca en Colombia)

 

Las sociedades permanecen en una constante movilidad, como ejemplo de ello tenemos los años 1500, cuando termina el Feudalismo en Europa y aparece la sociedad cortesana. John Locke en 1690 describe la sociedad civil como un conjunto de individuos unidos bajo un poder ejecutivo, mientras Auguste Comte en 1850 se pregunta cómo el individuo puede ser a la vez causa y efecto de la sociedad; mientras tanto, Max Weber en 1958 afirma que los valores y las creencias pueden transformar la estructura social; además, el antropólogo estadounidense Robert Redfiel explica que la civilización es una totalidad de grandes y pequeñas tradiciones y por último la obra de Gramsci defiende que las clases gobernantes mantienen el poder mediante las instituciones de la sociedad civil.

                                            Foto: James Nuñez

Ante este avance social, especialmente en los últimos 200 años la occidentalización de la sociedad colombiana con una inspiración francesa y española en sus códigos y leyes ha transmutado a crear un robusto código antidrogas para hacerle frente al problema que ha coaptado a un gran número de los habitantes con sueños de riqueza y poder.

¿Pero realmente que hay detrás de estas falacias y falsas promesas de riqueza para todos? ¿Cómo en nuestra conciencia podemos aceptar matar a otros para obtener dinero? ¿Qué tan cuestionable es que para sobrevivir haya que sacrificar medio ambiente y vida? y, por último, ¿Por qué no legalizar el sistema de las drogas y que sea el Estado el regulador de todo?

Lo primero que se tiene que entender es que en Colombia según las cifras DANE más de 20 millones de personas viven en pobreza o pobreza absoluta y otros 25 millones viven en clase baja o media, es decir que, las necesidades básicas insatisfechas son crecientes; los pobres están excluidos del modo de vida habitual, las costumbres y las actividades cotidianas de un mundo que se abre en innovación y bienes de consumo masivo. Así mismo, Benjamin Seebohm explico que la pobreza es un estado en el que los ingresos totales son insuficientes para obtener el mínimo necesario para la mera eficacia física.

A su vez, el dinero que produce el narcotráfico en Colombia es aproximadamente entre 100 y 140 billones de dólares al año como lo manifiesta Pierre Lapaque representante de UNODC en Colombia, una cifra que podría sacar de pobres a estos 20 millones de personas que se habló anteriormente.

¿Pero cómo los colombianos podrían aceptar dineros provenientes de lo que la sociedad ha denominado como delito? más aún, cuando son las grandes organizaciones del país que se lucran y obtienen dividendos para mantener el país sumergido en un conflicto que pareciera no tener fin, llevando a los ciudadanos cada vez más a la pobreza.

Un ejemplo claro de ello es el municipio de Miraflores en el departamento del Guaviare, donde por años, las extintas FARC se ubicaron en este territorio por el negocio de las drogas, se esperaría que este municipio prosperara, pero al contrario quedo sumergido en un atraso económico y social. Acerca del negocio de las drogas Pierre Lapaque expuso que para el año 2020, el 70% de la cocaína del mundo es producida y traficada desde Colombia por organizaciones, tanto nacionales como internacionales.

                                            Fuente: Periódico el Tiempo, 06/2021

Hay que aclarar que al país no llega esa cantidad de dinero que se presento al inicio del texto, en promedio estaría llegando entre el 5% al 15% del total de dinero, y no todo llega en dinero, ya que las organizaciones cambian droga por armas o suministros para sus empresas criminales entre las que se encuentra dotaciones, alimentos, medicinas, cursos de comunicaciones, explosivos, entre otros.

La renta ilegal da para que se doten verdaderas organizaciones criminales con el poder de enfrentar a las Fuerzas Militares del País. Es así que las cifras de producción de Clorhidrato de cocaína como de cultivos ilícitos han sufrido una gran variación en los últimos años como se muestra en la siguiente tabla, así:

                                            Fuente: UNODC - 2021

Tomando como referencia el año 2008 al 2012 existió una disminución del 41% de los cultivos en el país con una producción estable de cocaína en el país, es decir, a medida que disminuían los cultivos, disminuía la producción del alcaloide. Mientras que entre el 2013 al 2018 existió un aumento exponencial de los cultivos lo que trajo consigo un aumento en la producción de alcaloides, hasta el momento se seguía la regla que mientras bajaba la producción o aumentaban los cultivos, aumentaba la producción.

Pero desde el 2019, se esta viendo una tendencia temeraria que por años se ha estado estudiando, y es la posible mutación de los arbustos de coca que contendrían más alcaloide de lo normal, y prueba de ello es que mientras los años 2019 y 2020 han disminuido los cultivos la producción ha aumentado como lo demuestra el estudio presentado por UNODC, donde se paso a tener 169 mil hectáreas a 143 mil hectáreas con una producción de un millón 123 mil toneladas a un millón 228 mil toneladas, es decir entre mayor número de cultivos mayor producción de cocaína.

Este impacto, de producción de drogas se ha sentido en todo el país, ya que la violencia desatada por mantener el negocio ha alcanzado sectores vulnerables; como podemos apreciar los hechos de las víctimas de las masacres que en muchos casos tienen relación directa o indirecta con el sistema de las drogas.


                                                Fuente: Mindefensa y FIP

Para el presente documento se entiende por masacre el asesinato de más de 3 personas en un mismo evento, es así que desde el 2016 al 2021 han asesinado a 212 Víctimas en masacres. Al mismo tiempo, el impacto que ha tenido en las regiones frente al homicidio de lideres sociales que apoyan las transformaciones sociales desde la sustitución de cultivos ilícitos en el país.


                                            Fuente: FIP

Así como también los lamentables asesinatos de excombatientes de las FARC.


                                            Fuente: Mindefensa y FIP

Es de aclarar que no todos los casos mencionados son por temas de drogas; lo que se quiere es hacer ver, como el sistema de las drogas mantiene la violencia en el país que carcome a la sociedad colombiana especialmente a los jóvenes que son instrumentalizados, o bien sea como consumidores, en el sistema de las drogas o simples instrumentos de violencia para mantener el negocio.

 

James Nuñez Dueñas

Investigador

aletheiainvestigaciones@gmail.com

Twitter: @jnd0072000

https://aletheiainvestigaciones.blogspot.com/


jueves, 6 de mayo de 2021

¿Quién gana y quien pierde?

 

Desde el anuncio del gobierno colombiano de una nueva reforma tributaria que envío al congreso con nota de urgencia, se prendieron las alarmas en los sindicatos y gremios que hicieron un llamado a la ciudadanía para un paro nacional con el fin de que el gobierno retirara esta reforma.

La ciudadanía golpeada anímicamente por los más de 70 mil muertos por COVID, el desempleo que está en más de 20 millones de colombianos parados en capacidad productiva, las necesidades básicas insatisfechas en aumento, hasta el punto que en muchos hogares solo se consume una sola comida diaria, han creado una bomba de tiempo principalmente en las grandes ciudades del país, no solo en Colombia, sino en los países donde los ciudadanos mantienen un gran descontento con sus gobiernos.


Las estadísticas son alentadoras, se puede decir que en un 80% las marchas y los llamados fueron pacíficos y consiguieron su fin que era que el gobierno retirara la reforma tributaria. Pero a su vez, el gobierno nacional y economistas han realizado un llamado a estabilizar las cuentas del país, y urge una reforma con el fin de organizar la balanza del Estado.

Hay que aclarar, que el país, mantiene un endeudamiento del más del 55,4% del PIB para el año 2020, donde el gobierno invirtió gran parte de su presupuesto en programas como: Colombia Mayor, Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Red Unidos, Ingreso solidario, Compensación del IVA, Tiendas para la gente, Casa Digna, Vida Digna, estos programas para el año 2020 tuvieron una inversión aproximada de los 10 billones de pesos.

Pero no todo es como parece, ya que la corrupción hace su aparición con datos como, para el año 2018, en el empalme de gobierno de Santos y de Duque, en el país se robaron casi 50 billones de pesos como lo informo la Contraloría General de la Nación. Así mismo, la procuraduría informó que tiene 900 investigaciones abiertas por irregularidades en manejo de dineros para apaciguar los efectos del Covid en el pueblo colombiano, es decir, se podría calcular otros tantos billones perdidos por corruptos que aprovechan su cargo público para ROBAR. 

¿Quién gana y quién pierde?

Las marchas en su gran mayoría han sido pacíficas, pero los desórdenes que se han presentado principalmente en Cali, Medellín y Bogotá parecieran hechos aislados o descontentos de miles de personas que están buscando ser escuchadas, pero la realidad puede ser otra. Desde el 2019 se pueden ver cambios en las estrategias de los vándalos, como ejemplo en Bogotá y Cali existe un factor común, es la organización para efectuar hechos vandálicos de forma sincrónica, la organización de los ataques de modo avispa y la coordinación de estos, utilización de métodos como en las protestas de Chile.

Con respecto a las confrontaciones, tras varias entrevistas en campo, aluden que en barrios suburbanos están reclutando jóvenes que les pagan entre 20 y 50 mil pesos para que se enfrenten a la policía, asignando roles, organizando las asonados y distribuyendo funciones. En terreno se pudo constatar, como hombres con acento extranjero daban órdenes para que la gente se moviera y agredieran a la Fuerza Pública, atacaran al comercio, y abrieran las puertas a vándalos para que robaran y saquearan supermercados.

Lo que debemos preguntarnos es ¿de dónde sale el dinero para pagar estos jóvenes? ¿Quién paga toda esta logística? ¿Qué buscan desestabilizando el país? estos hechos desafortunados hasta la fecha han dejado 30 muertos entre los que encontramos 13 por arma de fuego, dos oficiales de la policía asesinados con puñaladas, uno con 4 y otro con 15. Además, se reportan 400 civiles lesionados, 700 uniformados heridos, 20 buses incinerados, 63 establecimientos comerciales saqueados, 254 comercios vandalizados, 40 CAI destruidos, 52 CAI vandalizados, 100 bancos destruidos, 16 peajes devastados, 4 estatuas derribadas (incluida la de Antonio Nariño), 29 cajeros y dos gobernaciones destrozados, se destruyó la parte exterior de la biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá; de la misma manera la Policía Nacional, junto con la Procuraduría informó que abrió investigación a 30 uniformados por abuso de autoridad.

Por otra parte, existen señalamientos donde aseguran que organizaciones como las disidencias de las Farc, el ELN, han puesto en marcha un programa que busca desestabilizar el país con estas protestas mediante tres pasos: 1. Destruir infraestructura crítica para el país, 2. Interrumpir la vida diaria de los ciudadanos, 3. Activar grupos vandálicos; a esto sumado un terrorismo hibridó desde el vecino país, por intermedio de sus células urbanas JM19, Movimiento Bolivariano de las disidencias de las Farc de “Gentil Duarte”, Los capuchos y grupos del ELN como las 8 y 9 de junio”.



Lo que es innegable, es que Colombia necesita un cambio, cambio que se debe dar desde el mismo CONGRESO donde realmente está el poder político y decisional del país, es ahí donde deben empezar los cambios fundamentales del Estado. Y no olvidar que la vida es SAGRADA, como pueblo tenemos que tener conciencia y escucharnos ¡ya es el momento de construir un país juntos¡ y garantizar una estabilidad para las nuevas generaciones, se vienen días difíciles donde volveremos a estar en cuarentena total ya que los muertos por día alcanzaran los mil por culpa del COVID-19 y no habrá abastecimiento de oxígeno que se necesita urgentemente.

Hemos ganado, todos los que nos hicimos escuchar sin violencia, respetado al otro; están perdiendo aquellos que con sus actos vandálicos han querido crear caos y un estado de anarquía.

James Nuñez Dueñas

Investigador

aletheiainvestigaciones@gmail.com

Twitter: @jnd0072000

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miércoles, 21 de abril de 2021

Guerras recicladas -LA FRONTERA DEL PUTUMAYO EL NUEVO “HÍBRIDO” DE LA VIOLENCIA

 

    


    En 2019, los departamentos de Nariño y Putumayo (frontera con Ecuador) aportaron 24 % y 16 %, respectivamente del total de las 154.475 hectáreas de cultivos de coca reportadas; el reciente estudio SIMCI indica que en Putumayo al menos fueron detectadas 24.973 hectáreas sembradas con matas de coca en ese mismo año. Si acudiéramos a la serie histórica, tendríamos que entre los años 2001-2019 los municipios de Puerto Asís, San Miguel, y Valle del Guamuez han estado intermitentemente entre los 10 municipios con mayor cantidad de coca sembrada durante los últimos cinco años.

     Otro estudio reciente, da cuenta que, en Putumayo, los cultivos de coca se ubicaron hacia la frontera con Ecuador. Los grandes núcleos de producción con las mayores densidades de siembra (hasta de 40 ha/km2) se presentaron hacia la frontera con Ecuador, por el río San Miguel, centros poblados Jordán de Guisia, Jordán Ortiz, Aguas Blancas, El Maizal, El Chiguaco, El Venado, Nueva Palestina, Los Uvos y Puerto Colón, en donde se incrementó la densidad con respecto a 2018. También se presentaron altas densidades por los ríos San Juan, Vides y Piñuña Blanco, con estabilidad en la densidad de siembra. En esta última medición, una alta concentración de los cultivos de coca y otras características relacionadas con la producción propiciaron la conformación de enclaves productivos como Frontera Putumayo.

De acuerdo con el informe de Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos (SIMCI), 2019: “…un enclave productivo se define espacialmente como aquel territorio que en los últimos cinco años ha presentado una concentración de cultivos de coca altamente significativa (puntos calientes) y donde es posible identificar características diferentes al resto de la región (variedades, rendimientos, manejo cultural, densidad de siembra). Así mismo, es posible reconocer una tendencia a la integración y encadenamiento in situ y posible especialización de procesos productivos (cultivo y procesamiento)...” (UNODC, 2020, p.38). Es decir que en estas zonas se crean condiciones propicias para la producción de hoja de coca, su transformación a base o clorhidrato de cocaína y su posterior tráfico a centros de consumo en Colombia y el exterior.

    Frente a lo anterior, para el caso de la frontera Putumayo: para 2019 este enclave concentró el 5 % del total nacional sembrado y 13 % del total sembrado en enclaves (cerca de 7.500 ha), 1,3 veces más que lo reportado en el 2015 y 17 veces más que lo registrado en 2010. Adicionalmente, muy cerca se encuentra el enclave Piñuñas, en proceso de consolidación, que, si bien registra una reducción de 37 % frente al área reportada en 2015, tiene una tendencia general al incremento (Atlas de aproximación UNODC, 2020, p. 29).

    El acuerdo de paz estableció una temporalidad para el tema de sustitución (julio de 2017) y una de las puestas en marcha para brindar las condiciones de la Paz estable y duradera era o es darle cumplimiento a los puntos 1 y 4, para éste último se creó El Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito PNIS, que tuvo su impacto en esta región de la Amazonía pero que no fue lo suficientemente efectivo, conforme a consideraciones que no se tratan aquí, empero si es prudente mencionar que dicho programa no era un espiral infinito de vinculaciones, es decir que no hay después del 2017 más familias PNIS. Las cifras indican que vincularon al programa 20.347 familias, es decir un promedio de 80.000 personas (4 x familia), eso significa un equivalente al 22% del total de la población (369.332 del departamento del Putumayo; oficialmente se habla de un cumplimiento del 86%, sin embargo, otra es la información en terreno.

    Las anteriores circunstancias, han generado que nuevamente los grupos armados al margen de la Ley, hayan retomado y quieran retomar este tipo de economías ilícitas no solo las derivadas del narcotráfico, sino también las relacionadas con la explotación ilícita de oro, madera, contrabando de combustibles y otros bienes, tráfico de armas y municiones, trata de personas y otras actividades ilegales que sin duda generan zozobra y miedo en la población y que para el caso de la frontera (Colombia – Ecuador) se convierten en el escenario perfecto para generar todo tipo de violencias derivadas de la delincuencia y el crimen organizado Transnacional. A continuación, se relata algunas facilidades y otras consideraciones que han sido objeto de estudio y análisis por importantes organizaciones, que facilitan la delincuencia y el crimen Nacional y Transnacional, las cuales se analizan a continuación.

    Facilidades en la ruta del tráfico de drogas en el Putumayo

    Una de las rutas identificadas es la que desprende desde Santa Rosa en Cauca, por la troncal del Magdalena, pasando por Villagarzón, Puerto Caicedo y Puerto Asís, donde se divide hacia Orito y continúa por la troncal hasta San Miguel en la frontera con Ecuador. A su vez, la producción de cocaína de Putumayo tiene como destino Tumaco en Nariño, desde donde se transporta en lanchas rápidas hacia Centroamérica; se direcciona hacia Ecuador para venderla a cárteles transfronterizos o se dirige hacia el centro del país para el consumo interno. Así mismo, la producción del medio Putumayo se centraliza en Puerto Asís y se dirige hacía Villagarzón y Mocoa para tomar la vía hacía Pitalito, Huila, y de allí hacía Bogotá y otras ciudades principales. Otra ruta es la que desde Puerto Asís por vías terciarias hacia el caserío Teteyé, buscando la frontera con el Ecuador y la que conduce desde el centro poblado Puerto Vega en Puerto Asís, siguiendo el río Putumayo hacia el Ecuador.  Una ruta importante es desde La Hormiga por vía terrestre hacia el centro poblado Santa Ana en Puerto Asís para seguir su conexión con Villagarzón. Asimismo, desde La Hormiga por vía terrestre hacia Puerto Colón en la frontera con el Ecuador. En general, la producción de Putumayo busca la salida hacia Ecuador aprovechando los ríos San Miguel y Putumayo. Finalmente, la ruta que sigue por el cauce del río Putumayo, desde Puerto Leguízamo hasta Puerto Asís, donde se conecta con la ruta terrestre que va de Puerto Caicedo a San Miguel en la frontera con Ecuador. 

    Facilidades en el contrabando de sustancias químicas en el Putumayo 

    Rutas desde Pasto, por vía terrestre, sigue hasta el centro poblado Puerto Limón, en Mocoa, y pasa por Villagarzón donde toma el río Caquetá para seguir su rumbo hacia el centro poblado La Tagua en Puerto Leguízamo. Esta ruta surte de sustancias químicas la producción de cocaína de Piamonte en el Cauca, Puerto Guzmán y Puerto Leguízamo. Otra ruta desde Pitalito, Huila, con sustancias que provienen de Neiva, hacia Mocoa, Villagarzón, Puerto Caicedo y Puerto Asís para la producción de cocaína de Villagarzón, Puerto Caicedo, Puerto Asís y Valle del Guamuéz. Esta ruta tiene un desvío en el centro poblado Santa Ana, en Puerto Asís, hacia La Hormiga para llegar a la cabecera de La Dorada, en San Miguel, con destino a los núcleos de producción de Villagarzón, Valle del Guamuéz y San Miguel. Así mismo el Ingreso y salida de sustancias desde Ecuador por el río San Miguel; desde Puerto Colón, en San Miguel, hasta Puerto Colombia, en Puerto Asís.  

Fuente: Atlas de aproximación UNODC, 2020

 

    Facilidades en los pasos fronterizos en el Putumayo

    A lo largo del área fronteriza colombo-ecuatoriana, existen alrededor de 60 pasos no autorizados a lo largo del área fronteriza colombo-ecuatoriana, , utilizados, en general, para el contrabando de productos de primera necesidad y de combustibles, así como para el tráfico de drogas y armas. En Putumayo, los pasos no autorizados localizados sobre los ríos San Miguel y Putumayo están relacionados con el tránsito de grupos armados organizados (GAO/GAOR) y en Puerto Asís y San Miguel, con el narcotráfico. Estas son áreas con presencia de disidencias de las Farc.

     Presencia de grupos armados en la frontera

     Un reciente informe nos indica sobre los principales grupos irregulares armados que actúan frente a la zona de frontera norte del Ecuador. El documento de origen militar da cuenta en la frontera de la presencia de:

     Frente 48, cuyo líder sería alias “el político” y cuya zona de influencia sería: Municipios de Puerto Asís, Puerto Caicedo, San Miguel, Orito, Puerto Leguízamo, Piñuña Negro, Piñuña Blanco, Puerto Ospina y los ríos Putumayo y San Miguel. En cuanto a sus integrantes estarían Exmiembros de la Columna Móvil Teófilo Forero, ex-FARC. En cuanto a su conformación se habla de 80 a 100 efectivos aproximadamente.

    La Constru, cuyo líder sería alias “Andrés” y cuya zona de influencia sería: Parte de los ríos Putumayo y San Miguel, En cuanto a sus integrantes estarían exmiembros del Frente 48, ex-FARC. En cuanto a su conformación se habla de 50 a 60 personas aproximadamente.  

    Sobre lo anterior, es importante precisar que a mediados de los meses de agosto y septiembre de 2020, se conoció en medios de comunicación una denuncia pública de una ONG, donde advertir la presencia de un grupo armado denominado “Comandos de la Frontera, CDF”. Al parecer, sería la misma organización conocida en la zona del bajo Putumayo como “La Mafia”, pero cambió su nombre para desligarse de varios crímenes contra líderes sociales, entre ellos el líder social Marco Rivadeneira. Ya para el 23 de diciembre de 2020, circuló un panfleto a nombre de “Comandos de la Frontera, CDF” en el cual dictan órdenes expresas  a la junta de dirección de la Zona de Reserva Campesina, los Comités de Mujeres, los Comités Ambientales, la organización ADISPA, las cuales deben renunciar a sus procesos en general y el pasado 22 de febrero de 2021, hacia las 8:00 p.m se conoció la circulación de un vídeo, donde integrantes de la estructura denominada “Comandos de la Frontera, CDF”, realizaron una ronda de control en la población de Siberia del municipio de Orito Putumayo, otro video fue anunciado por las red sociales del mismo actor armado.

    Ahora bien, el informe Ecuatoriano señala que, la presencia y aumento de los grupos disidentes tienen que ver con las divisiones que se producen en la sociedad, lo cual estimula la disgregación de los grupos armados. Luego las políticas de paz constituyen otra razón para que se produzcan las disidencias: “…El inicio y desarrollo de un proceso de paz influye en la formación de disidencias porque crea divergencias entre quienes lo apoyan y los que prefieren mantenerse en la guerra...” (Cronin, 2011; Stedman, 1997; Pearlman, 2008, 2009). En otras palabras, las negociaciones de paz entre el Estado y el grupo rebelde pueden ser responsables del aumento de la fragmentación y la violencia. Analizadas estas dos causas del conflicto colombiano, como es el aumento de cultivos de coca y el surgimiento de las disidencias, se puede determinar la coyuntura y la relación directa entre estas dos variables, las cuales promocionan y tienen como fin común el incentivo y protección del narcotráfico.

    Finalmente, el documento no ahorra palabras para definir a esta situación fronteriza como un “conflicto híbrido” y asegura que una de los procedimientos de los grupos armados organizados (en Ecuador denominados GIA), es eludir por todos los medios las concentraciones de elementos para evitar ser detectados por los aviones de inteligencia colombianos y norteamericanos. Se dividen en cuadrillas tácticas y evitan utilizar la comunicación mediante radios, telefonía y celulares para eludir las detecciones y bombardeos. Estos grupos operan, sobre todo, de forma aislada y en la frontera colombo-ecuatoriana, especialmente en los sectores aledaños a los corredores del Pacífico Sur y del Putumayo-Caquetá, por la débil presencia institucional y militar de Colombia en este sector y por las condiciones geoestratégicas propicias para el desarrollo de estas actividades ilícitas. Sus acciones sobrepasan la frontera y son verdaderas amenazas latentes para Ecuador (Conde, F., & Orbe, M. 2020 p. 38).  

    Es preciso mencionar, que actualmente hay una disputa por el control territorial y el interés estratégico tal como se demostró en las rutas y facilidades ya mencionadas, donde Las autoridades han identificado que disidentes del frente primero y una estructura denominada “Carolina Ramírez” cumplen las órdenes de alias “Gentil Duarte”, quien tiene el control del negocio del narcotráfico en el suroriente del país y quien ha declarado una dura confrontación con los integrantes del frente 48 quienes, para los organismos de inteligencia, están dedicados al negocio del narcotráfico. Esta confrontación hasta el mes de octubre de 2020 habría dejado más de 15 muertos de ambas organizaciones al margen de la ley.

    Una investigación académica reciente del año 2021, profundiza de manera significativa el riesgo en tanto que define que en los departamentos de “..Caquetá, Nariño y Putumayo se ha venido fraguando un cuadrado perfecto para la violencia, ya que no solo están presentes las disidencias de las FARC sino que a este comistrajo se adhiere el Ejército de liberación Nacional -ELN y el Clan del Golfo como mega estructura.

    Define a su vez que, “..Cada mega estructura posee grupos más pequeños cofinanciados y reagrupados por otros más grande como “La Constru”, “La Mafia - está conformado por antiguos integrantes de lo que fueron los frentes 32, 48 y 49 de las Farc”, “Los de Sinaloa” disidencias del frente 48 que conformaron “los Comandos de Frontera-CDF”, la cual controla las rutas del narcotráfico a través de Ecuador (manta-guayaquil-Estados Unidos) conexiones con la Familia del Norte y el Comando de Vermalho las dos organizaciones criminales más grandes en Brasil para la comercialización de cocaína…”

    Menciona también, “…hacia el sur del departamento existen estructuras más pequeñas como las denominadas “Los Escorpiones”, “Los Niches”, “Los Azules” y “Los Cobra” que se dedican a cobrar sobre el gramaje y la utilización de rutas del narcotráfico, estos grupos son la tercerización de los más grandes y ayudan al control social de estas estructuras criminales…” (block aletheia, marzo de 2021)

  

Homicidios y afectaciones a líderes sociales

     Desde la firma del Acuerdo de Paz hasta 2019, se ha presentado una aparente reducción de los asesinatos en los municipios de frontera, pues en 2016 estos concentraron el 70 % del total de afectación en los dos departamentos de Nariño y Putumayo. Un dato importante son los que se registran en INDEPAZ, que permiten ubicar los hechos para el 2019 y se señala que para el caso Putumayo los casos se dieron en Puerto Asís (4 personas) y San Miguel (1 persona). De estas 17 personas que perdieron la vida, la misma fuente los caracteriza en perfiles de liderazgo del sector social afrodescendiente, campesino, campesino comunal, campesino comunal asociados al programa PNIS e indígenas.

     Recientemente se presentó la muerte violenta de la Autoridad tradicional en su calidad de Alcaldesa Mayor, lideresa y médica Tradicional Mamá María Beneranda Juajibioy y su nieta Jazzlin Camila Luna Figueroa, así mismo otras dos mujeres resultaron lesionadas en el mismo hecho. Lo preocupante de este caso es que en la zona donde ocurrieron los hechos se ha indicado la presencia del grupo autodenominado “comandos de la frontera”, a esto se suma que dicho grupo vendría instigando y obligando a las comunidades a “proteger” los cultivos de hoja de coca que son objeto del programa de erradicación, las exigencias no contemplan si son o no dueños de los predios y ante la negativa se rumoran retaliaciones. Esta situación, pone en riesgo de manera significativa a los líderes y lideresas sociales especialmente los comunales y el liderazgo étnico.

     Es preciso señalar que, de darse vía libre a la fumigación, se corre el riesgo de provocar una ola de protesta social a gran escala en las zonas rurales de Colombia. Recordemos que, en el departamento del Putumayo sobre en 1996, tras la puesta en marcha del programa, incluso tuvo impacto en gran parte de las zonas rurales de Colombia donde se paralizaron durante semanas o meses debido a las protestas de los cocaleros, en su mayoría pacíficas, que estallaron en todo el país. Hoy en día, los cultivadores están aún mejor organizados que hace 25 años. No obstante, el riesgo de afectación a la vida e integridad de los lideres y lideresas sociales, así como de defensores/as de derechos humanos sería mayor, si tenemos en cuenta que gran proporción de los homicidios después del año 2016 recaen sobre líderes y lideresas sociales con la tipología de comunales.

 

    Aproximación a una salida al fenómeno

   El pasado 12 de abril de 2021, el Gobierno Nacional, emitió un decreto en el cual se regula el control de los riesgos para la salud y el medio ambiente en el marco de la erradicación de cultivos ilícitos mediante el método de aspersión aérea, y se dictan otras disposiciones. Se trata de un marco normativo para controlar el riesgo para la salud y el medio ambiente del uso del glifosato como estrategia para destruir los cultivos de uso ilícito en el país. Aunque la iniciativa de retomar la aspersión, que fue suspendida por el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) en 2015, ha sido ampliamente criticada por organizaciones sociales, será este mismo quien estudie las formalidades para retomar la aspersión en Colombia.

     Por todo lo expuesto anteriormente, es altamente probable que, en el departamento del Putumayo, se agudice la violencia en todas sus manifestaciones; es preciso señalar que actualmente se adelantan procesos de erradicación que han tenido la resistencia de la población campesina y que suman al menos 30 incidentes con las tropas que adelantan dichas jornadas.

 

    Es preciso señalar que se requiere una atención especial por parte del Gobierno Nacional, si bien la erradicación es una estrategia del orden Nacional, se considera prudente crear las mesas municipales de inversión social donde confluyan familias NO PNIS y desde donde se puedan presentar proyectos de reestructuración económica, productivos, de infraestructura, etc. Se debe aprovechar la estrategia “hecho a la medida”. Lo más sensato podría ser la creación de una estrategia o ruta con la dirección de sustitución donde familias a quienes se les va a erradicar y que por iniciativa propia quieran sustituir, se les dé un “compas” (ejemplo 2 meses) y se suspenda temporalmente la erradicación y de la mano lograr la creación de una oficina de Paz Regional (Departamental), la cual se debe considerar con recursos de la OACP o de la comunidad internacional. Se hace necesario crear un solo espacio de articulación para hacerle seguimiento al Acuerdo de Paz, con una ruta de avances y con especial seguimiento a los puntos 1 y 4 y por qué no generar una propuesta gruesa y pensada en prospectiva y es la de presentar en el OCAD PAZ un proyecto integral que beneficie a los 13 municipios del departamento del Putumayo.

 

" Paz, es que tengamos una justicia limpia porque leyes ya tenemos " (D.R.A.)


Mg. José Alexander Africano Macias

Investigador

aletheiainvestigaciones@gmail.com

Twitter: @jnd0072000

https://aletheiainvestigaciones.blogspot.com/

miércoles, 7 de abril de 2021

El cuadrado perfecto de la Criminalidad (Cauca-Nariño, Putumayo y Caquetá) primera parte

 
Los homicidios presentados a lo largo y ancho del país dan evidencia de la situación que se viene dando y se había advertido tras la firma para la dejación de armas de las Farc, ya que el vacío de poder que dejo está en los territorios donde la economía criminal es un medio ilusorio que muchos han optado para sobrevivir.



Desde el año 2020 viene una oleada de violencia, cuando empezaron en Nariño los enfrentamientos que dejaron varios de cientos de desplazados y otro tanto de muertos, parecía que volvimos a los años del terror donde se comenten asesinatos, se descuartizan cuerpos, se envían videos mostrando quien es más macabro por el control de las rutas y producción de drogas, cobro de extorciones, explotación de recursos mineros, permisos para chuzar el oleoducto, tránsito de personas (que desean pasar a Ecuador), y tráfico de personas, entre otros ilícitos que se están disputando en estas zonas del país.

La debacle inicia con la separación de las disidencias de las FARC las cuales se dividen en dos: las de Gentil duarte y la segunda Marquetalia comandada por Iván Marques, Santrich y el Paisa, las cuales se declaran la guerra a muerte, no solo impactó en este territorio, sino que además ha transcendido la guerra a otros países. A su vez, en este espacio territorial de los departamentos de Cauca, Caquetá, Nariño y Putumayo se ha venido fraguando un cuadrado perfecto para la violencia, ya que no solo están presentes las disidencias de las FARC sino que a este comistrajo se adhiere el Ejército de liberación Nacional -ELN y el Clan del Golfo como mega estructura.

Cada mega estructura posee grupos más pequeños cofinanciados y reagrupados por otros más grande como “La Constru”, “La Mafia - está conformado por antiguos integrantes de lo que fueron los frentes 32, 48 y 49 de las Farc”, “Los de Sinaloa” disidencias del frente 48 que conformaron “los Comandos de Frontera-CDF”, la cual controla las rutas del narcotráfico a través de Ecuador (manta-guayaquil-Estados Unidos) conexiones con la Familia del Norte y el Comando de Vermalho las dos organizaciones criminales más grandes en Brasil para la comercialización de cocaína.




















Hay que mencionar, además que otros grupos nacen del extinto frente primero como es el frente “Carolina Ramírez o Frente 1ro Armado Ríos,” que delinque entre los municipios de Puerto Guzmán y Puerto Caicedo en (Putumayo), así como compañía Miller Perdomo, comisión de finanzas del autodenominado grupo Bloque Comandante Jorge Briceño, también conocida como Estructura 62 disidente de las Farc, estos mantienen fuertes lazos con las disidencias de Gentil Duarte e Iván Mordisco. Hacia el sur del departamento existen estructuras más pequeñas como las denominadas “Los Escorpiones”, “Los Niches”, “Los Azules” y “Los Cobra” que se dedican a cobrar sobre el gramaje y la utilización de rutas del narcotráfico, estos grupos son la tercerización de los más grandes y ayudan al control social de estas estructuras criminales.

Mientras en Nariño el enfrentamiento entre Los contadores, el frente Oliver Sinisterra, que se dividió en dos grupos terroristas, uno que es el frente Oliver Sinisterra y el otro la estructura bloque Alfonso Cano esta cuenta con el respaldo de Iván Márquez; de la misma forma existen grupos pequeños como la denominada Guerrillas Unidas del Pacifico que apoyan el bloque Alfonso Cano, así la disputa por el terreno se hace más sangrienta debido a que la presencia de la gente de Gentil duarte la hace por medio del frente Franco Benavides y el Clan del Golfo apoya al grupo auto denominado la Cordillera del sur, a esto se suman 3 estructuras del ELN del frente Comuneros del sur, y la estructura Iván Ríos, en general son 7 las redes criminales que luchan por el control de la costa pacífica entre Nariño y Cauca.

Por otra parte, en Cauca, son aproximadamente 5 organizaciones principales que luchan por el poder territorial en esta zona del país, entre los que se encuentra el ELN con los frentes Manel Vásquez y José María Becerra, Los Pelusos, Clan del Golfo y una facción que se denomina águilas negras, así como disidencias de las FARC que se encuentra el frente 6, 31, 29, reunidos en los frentes Carlos Patiño, Dagoberto Ramos y Jaime Martínez.

Pero ¿por qué estos departamentos son tan afectados por la violencia? La batalla entre varias organizaciones criminales que buscan hacerse al control total del territorio y de quienes residen allí, va mucho más allá de un simple conflicto entre terroristas, prácticamente se están jugando la pervivencia y auto sostenimiento de estos criminales. Ejemplo de ello es que esta vendetta ha dejado solo en Cauca a más de 2.000 mil desplazados, amenazan y asesinan excombatientes de las FARC que están en proceso de reincorporación a la vida civil, así como a líderes sociales que apoyan el programa de sustitución de cultivos ilícitos, este pleito ha dejado en lo que va del año 4 masacres con más de 14 muertos según Indepaz.


 



Las macabras acciones realizadas por estos grupos criminales quienes utilizan la presión y la autoridad del fusil, fuerzan a los campesinos a enfrentarse a la Policía y al Ejercito que realizan erradicación Manual de cultivos ilícitos, y lo que es más grave, reclutan a menores de edad que puedan cargar un fusil para que hagan parte de sus ejércitos o simplemente para que sirvan como carne de cañón. La utilización de artefactos explosivos convencionales y no convencionales por parte de los actores armados ilegales en caminos, cultivos de pan coger, cultivos ilícitos y en gran parte del territorio a afectado a la población civil y a la fuerza pública, niños mutilados (piernas, brazos, ojos) así como perdida de animales es el resultado a un conflicto que pareciera no tener fin.

James Nuñez Dueñas
Investigador
aletheiainvestigaciones@gmail.com
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https://aletheiainvestigaciones.blogspot.com/

 

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